Al abordar el concepto ‘Violencia de Género’ tal y como lo entendemos en la actualidad, lo primero que se cuestiona la sociedad es la razón por la que solo se utiliza para referirse al maltrato, de cualquier tipo, ejercido por los hombres hacia las mujeres en el seno de una relación sentimental.

No obstante, el partido político VOX abrió en 2018 un intenso debate al respecto, queriendo cambiar el significado de esta ley, que data de 2004, para que tuviera en cuenta a los hombres que denuncian ser víctimas de esta situación por parte de sus parejas mujeres.
En este sentido, su propuesta era sustituir la actual ley, denominada “de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género”, por una a la que llamaron “Violencia Intrafamiliar”, en la que, alegando igualdad, situaban erróneamente a todos los miembros de la familia en el mismo punto de partida.
Sin embargo, las estadísticas obligan a poner el foco en que “se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.
En definitiva, hay que tener en cuenta el contexto histórico para entender que el término de Violencia de Género se gesta a partir de la sociedad patriarcal que aún está latente en España, pues vivimos en un país donde el hombre todavía tiene poder sobre la mujer en todos los ámbitos posibles. Y es muy importante recalcar que esta ley no va en contra de los hombres, sino en contra del machismo (agravante), donde los que lo tienen interiorizado creen que todos los de su género son de esta condición.
Por ello, la especialización legal se antoja necesaria para que la atención se centre desde la prevención en sí hasta la protección de este hecho y el posterior tratamiento de la víctima, que, probablemente, presente secuelas toda su vida.
De esta forma, se destinan sendos recursos a combatir esta lacra, se realiza un trabajo preventivo desde los ámbitos formativo, sanitario y de la comunicación, y, sobre todo, se juzga en tribunales específicos con perspectiva de género.
Sin duda, el triunfo de esta ley fue el haber sido considerada un ‘problema de estado’. Y es que el objetivo de la misma es que algún día desaparezca a tenor de la extinción de su motivación: el machismo, aún muy arraigado en una sociedad que se considera a la vanguardia, pero a la que le queda mucho por recorrer en términos de Igualdad.
